Un amor de servilleta

¿Te dije alguna vez que me hubiera gustado que vos y yo tengamos un amor de servilleta? Sisi, de servilleta. De esos amores que desbordan tanto por todos lados que hay que plasmarlo en una servilleta. ¿O me vas a decir que no son poderosas?


Taylor Swift una vez escribió una canción que se llama «Our Song» en donde habla de lo mucho que amaba a su novio, de las largas horas de conversación telefónica por la noche y de que un día de inspiración, se puso a escribirle en una servilleta. «I was riding shotgun with my hair undone in the front seat of his car, I grabbed a pen and an old napkin and I wrote down our song«, traducilo si querés saber qué significa literal pero dice algo así como «estaba en el asiento delantero de su auto, agarré una lapicera y una servilleta, y escribí nuestra canción». Ese fue su primer hitazo que la consagró internacionalmente, ahora es la reina del mundo. No acepto discusiones. 


¡Messi firmó su primer contrato en una servilleta! Por si el ejemplo anterior no te resultaba muy atractivo. Messi firmó su contrato con el Barcelona en una servilleta en la mesa de un bar y el resto es historia. Es que había una necesidad urgente de sellar el futuro y lo único que había a mano era una servilleta.


Belu conoció a un chico con el que se había enganchado y cuando fueron a tomar algo, escribieron una lista de películas que tenían que ver juntos. ¿Y sabés donde? Sí, claro: en una servilleta. Y aunque él después se alejó, dejó de hablarle y no volvió a verla, creo que ella todavía la guarda e incluso sigue viendo las películas.


Y es que hay algo muy lindo en escribir en una servilleta en un bar. Hay una deseo de plasmar algo inmediatamente, de no esperar para no perder el momento. Hay entusiasmo, ganas, emoción, complicidad. Hay ganas de conocer al otro a través de su letra. Hay miradas que se levantan después de escribir y encuentran al otro más cerca. Hay hasta algo infantil en querer escribir en cualquier lado y hacer dibujitos en los bordes. Hay privacidad entre la muchedumbre. Hay conexión. Hay ganas de que, a pesar de todo lo intangible de la era digital, haya algo palpable, que quede y se pueda tocar para cuando estemos tristes o felices, o cuando sea. 


Me hubiera gustado que vos y yo tengamos un amor de servilleta. Uno con el entusiasmo, las ganas, la emoción y la complicidad de escribir una servilleta en un bar. Uno al que pueda sacar de la cartera y aferrarme mientras lloro en el asiento trasero de un taxi, que me lleva de tu casa a la mía después de darnos un último beso. Eso quería yo. Algo que quedara. Algo que nos quedara.

¿Qué lindo hubiera sido, no? Pensalo, con un café, una birra o una coca de por medio. Que vos y yo tengamos un amor de servilleta.

3 comentarios en “Un amor de servilleta

  1. Amo escribir cosas aunque no publique ninguna nunca, me da vergüenza, al leerte me veo plasmada en los mismos detalles que nadie descubre ni presta atención, pero nosotras si. Me encanto el texto, deseo con el alma un amor de servilleta, pero cambiando un poco el sentido del texto y, con tu permiso, convertirlo en metáfora para explicar mi presente; Él es una servilleta de catering, esas de telas bordadas, que se colocan al lado de los 5 platos de porcelana encimados, con vajilla y cubiertos de plata a su alrededor, copas de cristal, elegancia y etiqueta. Yo soy la servilleta de papel descartable, esas que vienen en paquetito de plástico transparente para los cumpleañitos, soy suavecita y bastante útil, pero si hay algo que se desde que tengo uso de razón, las servilletas de tela y las servilletas de papel, no se colocan en la misma mesa, ni mucho menos comparten el mismo evento…

    Te voy a leer más seguido, saludos <3

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