Cuando las horas bajan

https://www.youtube.com/watch?v=ckKb9Nhp5cU

Vení, escuchame una cosa. Quedate, dale. Te quiero decir algo, no te vayas. Tranquilo, no pasa nada. Es algo cortito. En serio, vení. Apaga la compu, desconectate. Deja Twitter ahí, que nadie va a preocuparse si hoy no das tu opinión sobre la última medida del gobierno, no se van a dar cuenta. Deja ese aparato, vos podes. Cerrá el Word, no importa si no guardaste el archivo. Ningún editor está esperando a que termines una nota. Y está bien que así sea. Ya va a llegar ese momento, en donde tengas que escribir a contrarreloj, con un superior respirándote en la nuca para que lo hagas más rápido. Que la primicia, que la exclusiva, que los caracteres, que las líneas, que la publicidad. Dejalo. Falta para eso.

Ahora vení. Preparate un mate y qué importa si el agua se enfría. Tenés todo el tiempo del mundo para volver a poner la pava en el fuego. Y tomalo, dulce o amargo. Si es por mí, mejor dulce, pero como vos prefieras. Ahora ponete un disco de fondo, el que quieras, el que más te guste. El que te conecte con vos mismo, ese que te transporta. Después sacate los zapatos o las zapatillas, es lo mismo. Lo importante es que te quedes descalzo. Toca el piso con los pies desnudos y después ponete el pijama. El short de futbol o lo que sea, algo cómodo. No importa si es viejo o feo. “Que nadie va a retratarte”. ¿No estás mejor asi?

Ahora, sentado en el sillón, con el viento que entra por la ventana y más tranquilo, decime ¿cuándo fue la última vez que le dijiste a tus viejos que los querías? Así, sin ningún motivo, solo porque sí. ¿Hace mucho llamaste a tus abuelos? Para preguntarles cómo estaban y contarles sobre tu día. ¿Te acordas de la última vez que mirando un paisaje enorme, te sentiste insignificante y entendiste la inmensidad del mundo? Solo vos y la naturaleza. ¿Qué loco, no? Lo chiquitos que somos. ¿Y de esa vez que te sacaste los auriculares en el subte para escuchar a ese artista callejero que justo se subió a tu vagón? ¿Lo hiciste alguna vez? ¿Cómo fue? ¿Y qué me decís de la última vez que te juntaste con los pibes y con una cerveza en la mano te dolía la panza de tanto reírte? Pensalo. Acordate como fue. Era de noche seguro, pero ¿de qué se reían?

Si después de pensar todo esto, el disco ya se terminó, pone otro. No vuelvas a la compu todavía, no chequees tu celular. Veni, quédate un rato más. Desconectate. Que con el pelo revuelto y sin ataduras sos más lindo. Que cuando dejas el noticiero y apartas los diarios, me gustas más. Cuando no te preocupas por el minuto a minuto y te olvidas del reloj. “Que bien te ves, cuando en tus ojos no importa si las horas bajan”, canta el Flaco. Y contame, alguna anécdota con tus viejos, tus abuelos o tus hermanos. De la música que tocaba ese guitarrista en el subte. De lo que soñaste ayer, o el año pasado. Así, sin ningún apuro. Despeinado y en pijama. Con el mate frío y lavado sobre la mesa, hablame de los paisajes que recorriste y te hicieron sentir diminuto. Que acá con vos, a pesar de todo, yo, por lo menos, me siento inmensa.

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